Para quienes han sufrido una adversidad o una desgracia y les resulta difícil aceptarla sin quejas o resentimientos, pues juzgan la vida por el éxito que aporta.

Les parece que no se merecen un revés tan grande, que es injusto, y se vuelven amargados.

Suelen perder interés y mostrarse menos activos en las cosas de la vida que antes le gustaban.

Dr. E. Bach.